Cuando
somos niños no nos damos cuenta de las cosas que hacemos y a veces podemos
hacer “trastadas” de las cuales los padres no saben cómo solucionarlo.
Exactamente estamos hablando de Marta, una niña de 1 o 2 años a la que le
encanta abrir los cajones y tirar todo lo que hay dentro en el suelo. La madre
la castiga y la riñe pero Marta no le hace ni caso, por eso esta va a la
profesora y le cuenta el problema, a lo que la profesora le dice que son cosas
niños.
Tal y como cuenta el problema, podríamos
darle muchísimas opiniones distintas a la madre. Bajo mi punto de vista pienso
que la profesora lleva razón en que son cosas de niños, pero no creo que solo
se le de esa razón a la madre para juzgar el problema de Marta. Yo le hubiera
explicado que castigando y riñendo no arreglaría nada, ya que puede que el
niño/a al sentir presión sobre algo se puede rebotar y hacerlo más veces. Si la
madre ve que Marta empieza a desordenar su habitación, lo que tiene que hacer
es explicarle que eso no está bien y ensañarle como recoger las cosas y
volverlas a guardarlas. Es decir la madre junto a ella debe de ayudarla a
recoger las cosas mientras le explica donde van estas, si la niña lo vuelve a
hacer pues seguir haciendo lo mismo hasta que finalmente Marta se de cuenta de
que si desordena o tira cualquier cosa, después tiene que volverlo a recoger y
dejarlo en su sitio. Por lo tanto al ver que la madre lo recoge junto a ella,
ella seguirá los pasos de la madre y finalmente cogerá el hábito de todo lo que
saca luego lo tiene que volver a meter.
De acuerdo con el contexto del problema,
podemos llegar a la conclusión de que si los niños hacen “trastadas” lo que no
puedes hacer es castigarlo, reñirle o gritarle, si no que tienes que explicarle
que lo que hace no está bien y implicarte con él para demostrarle como se hace
hasta que este/a coja el hábito. Ya que todo niño se fija en lo que hacen a su
alrededor y es de ahí de donde aprende.
