Muchísimos padres se sorprenden cuando ven a un niño caminando mientras el suyo, de la misma edad, aún no ha empezado a andar. Esto no debería extrañarles, porque tan normal es que el bebé de sus primeros pasos a los 9 meses como que empiece a caminar a los 15.
Cada niño lleva un ritmo de desarrollo y el hecho de andar no es una excepción. Aunque, si el niño cumple el año y medio y no camina ni intenta hacerlo, lo que hay que hacer es llevarle al pediatra para que le haga una revisión exhaustiva.
Existen diversos factores influyentes en la conquista de este hito:
- La genética. Si el padre y la madre echaron a andar pronto, lo más probable es que su hijo también lo haga. Y lo mismo en el caso contrario.
- Haber nacido antes de tiempo. Los bebés prematuros llevan un ritmo de desarrollo algo más lento que los pequeños nacidos a término.
- El físico. Es lógico que los niños gorditos tarden más en aprender, por la sencilla razón de que tienen que mover más kilos.
- El carácter. Los peques temerosos se piensan mucho más que los lanzados si intentan andar o no.
- El lugar que ocupan en la familia. Los niños que tienen hermanos mayores, empujados por su afán de ser como ellos, suelen soltarse antes que los primogénitos.
Los niños con los primeros pasos producen muchos cambios: el niño se vuelve más autónomo, se relación mejor, tiene un campo de exploración más amplio etc.
Los bebes, antes de ponerse a andar, suelen pasar por cuatro etapas evolutivas:
- Entre los 7 y los 8 meses se sienta y se desplaza con el culo.
- A los 9 meses ya puede gatear.
- Con 10 meses comienza a perder el miedo y puede dar sus primeros pasos con la ayuda de un adulto.
- Alrededor del año el niño ya tiene fuerza y seguridad en sus piernas y puede ponerse de pie él solito.
Aun así, hay niños que pasan por todas y cada una de estas fases y otros que se saltan algunas. No hay que preocuparse por ello. Lo que sí que es importante es no sobre estimular ni forzar al pequeño para que camine, si él no intenta hacerlo, porque es señal de que aún no está preparado para ello y podemos causarle algún trastorno en las piernas o en la espalda. Aunque no se debe estimular mucho, si que podemos ayudar al niño con actividades o animandolo para que pueda dar sus primeros pasos pero sin ser muy estrictos con él.
De acuerdo con el contexto del problema, debemos saber que eso no es ningún problema de momento. Por lo tanto Ana su maestra no debería alertarse, porque como bien se ha dicho cada niño tiene un ritmo de desarrollo. Entonces debe actuar de manera normal y tratándolo como a un niño más.Pero si vieramos que la cosa va a más tendriamos que preocuparnos y actuar sobre ello, siempre bajo la aprobación y los pasos que nos pueda dar el pediatra.



